RumboFi · Utilidades financieras

Cómo calcular tu capacidad de endeudamiento

La capacidad de endeudamiento no es la cantidad máxima que una entidad está dispuesta a prestarte. Es el margen que tiene tu presupuesto para asumir todas las cuotas sin comprometer gastos esenciales, ahorro básico e imprevistos. Calcularla exige sumar deudas que a veces se olvidan y probar qué ocurre cuando los ingresos o los gastos cambian.

Calcula primero la deuda que ya existe

Anota las cuotas mensuales de hipoteca o alquiler con opción de compra, préstamos personales, vehículo, estudios, compras fraccionadas y tarjetas cuando mantienen saldo aplazado. Incluye compromisos aunque falten pocos meses para terminarlos; después podrás comparar el escenario actual con el posterior a su vencimiento.

No cuentes únicamente los préstamos que aparecen como una transferencia mensual evidente. Una tarjeta revolving, un pago aplazado en comercio o varias cuotas pequeñas también consumen capacidad. La suma correcta debe representar el dinero que sale de forma obligatoria antes de decidir sobre el resto del presupuesto.

Relaciona las cuotas con ingresos netos estables

Divide la suma de cuotas entre los ingresos netos mensuales regulares del hogar y multiplica por cien. El Banco de España señala como referencia que el endeudamiento total no debería sobrepasar el 40 % de los ingresos netos. Es un máximo orientativo, no una recomendación para acercarse a él.

Usa ingresos que puedas sostener, evitando incorporar de forma completa bonus, horas extra o rentas esporádicas. Si los ingresos varían, prueba con un mes prudente o con una media que reserve margen. Dos hogares con el mismo porcentaje pueden tener capacidades muy distintas según sus gastos esenciales y responsabilidades.

El presupuesto decide si el porcentaje es soportable

Resta de los ingresos las cuotas, vivienda, alimentación, suministros, transporte, seguros y otras obligaciones. Después reserva una cantidad para imprevistos y objetivos. Si una nueva deuda deja esa cifra cerca de cero, el préstamo puede ser frágil aunque el porcentaje agregado no supere una referencia general.

Comprueba además cuánto durará el compromiso. Una cuota cómoda hoy puede coincidir más adelante con gastos familiares, renovación de vehículo o reducción de ingresos. Evita financiar un bien durante más tiempo que su vida útil razonable y no uses el plazo largo únicamente para hacer atractiva una cuota.

Prueba un escenario adverso antes de firmar

Simula una bajada temporal de ingresos, un gasto mensual mayor o una subida de cuota si el tipo es variable. No necesitas predecir el futuro: basta con comprobar si el presupuesto conserva margen cuando una variable se mueve de forma plausible. Esa prueba ayuda a decidir importe, plazo y entrada.

Si el resultado queda demasiado ajustado, las alternativas son pedir menos, aportar más al inicio, esperar a cancelar otra deuda o elegir un bien más barato. Que una entidad apruebe la operación significa que ha evaluado su riesgo; no sustituye tu propia valoración sobre comodidad, prioridades y resiliencia.

Fuentes y revisión